Miércoles, 11 de Diciembre de 2019
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Tecnología fiscal

Por: MDF. María Fernanda Haro Mejía
Abogada fiscalista STRATEGA Consultores
fernanda.haro@strategaconsultores.com

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“La tecnología es importante, pero lo único que realmente importa es qué hacemos con ella”.

Muhammad Yunus, Premio Nobel de la Paz 2006.

La industria de la tecnología se encuentra inmersa en todas las áreas: salud, hogar, educación, entretenimiento, comunicación, seguridad; y así como el tiempo avanza sin hacer excepciones, revolucionando el modus operandi de todos, ocurre la misma situación en el entorno fiscal, por lo que hoy en día presentar una declaración, un recurso de revocación ante el SAT o llevar la contabilidad no es igual que hace 5 años, sin irnos muy lejos.

Con la contabilidad electrónica, el buzón tributario, los comprobantes fiscales digitales por Internet, las declaraciones preelaboradas, la e.firma, las revisiones electrónicas, dicho avance se hace evidente en el ámbito fiscal. Las autoridades tributarias se han transformado, implementando programas y utensilios tecnológicos en su labor cotidiano, logrando tener fácil acceso a la información y transacciones de los contribuyentes, modificando sus procedimientos.

De esta manera, también va evolucionando la forma de dar cumplimiento a las obligaciones fiscales, por lo que los contribuyentes, contadores y expertos en la materia deben tener una actualización continua, conocer los programas, herramientas, términos y regulación empleada por la autoridad.

Saber ingresar al buzón tributario se ha vuelto elemental, pues a partir del 31 de diciembre de 2019 no sólo el SAT notificará y contactará a los contribuyentes por esta vía, también lo harán autoridades como el IMSS, Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores, Procuraduría Federal del Consumidor y CONAGUA.

El uso de la e.firma en los actos jurídicos y administrativos no se limita al entorno fiscal, se emplea en algunos bancos y dependencias de gobierno como medio de autenticación o firmado de documentos, por lo que en un futuro no muy lejano todo ciudadano deberá utilizarla para efectuar cualquier trámite, dejando atrás la rúbrica.

El big data está formando parte de la materia tributaria, permitiendo tanto al fisco como las empresas no sólo recopilar una gran cantidad de información de calidad, sino su análisis, para tomar decisiones más acertadas.

Asimismo, el blockchain (cadena de bloques) y los contratos inteligentes revolucionarán la manera de operar de las compañías, de hacer negocios, de calcular y pagar impuestos, y de cumplir con las obligaciones.

Lo anterior, en virtud de que blockchain es como un libro de contabilidad colectivo, certero, verificable y que ocurre en tiempo real, en él se registra de forma permanente una operación en una base de datos, la cual no se puede borrar o modificar, sólo añadir (previo consentimiento de los miembros), cumpliéndose la avenencia automáticamente sin necesidad de intermediarios, siendo público el evento a los usuarios del sistema, sin revelar la información confidencial sobre las partes y/o naturaleza de la transacción.

Por lo tanto, al ser capaz la tecnología de recabar datos, registrar automáticamente operaciones, efectuar cálculos de impuestos y preparar declaraciones, el profesional fiscal y contable lejos de ser desplazado, perfecciona su labor, agudizando su criterio, enfocándose de lleno al análisis de estrategias, forma de operar y llevar registros, en coadyuvar la toma de decisiones, procesos de negocios y resolución de problemas.

Así las cosas, es fundamental estar involucrado con los progresos tecnológicos, mantener una capacitación continúa, incorporar y hacer uso de las nuevas herramientas que nos proporciona la ciencia para estar preparados e ir de la mano con el avance exponencial que se está viviendo.