INICIO | ARTE Y CULTURA
ARTE Y CULTURA

El rock es cultura (y también un buen negocio)

Por: MCH. Arturo Haro
Diseñador gráfico, fotógrafo, escritor y músico
@arturoharophoto

Share This:

(Sugerencia: ponga a sonar la versión de “La Negra Tomasa” de Caifanes mientras lee estas líneas).

Hijo pródigo de la contracultura, el rock ha trascendido la frontera sociocultural y la barrera de los años para convertirse en mainstream. Esta hibridación entre el rhythm and blues y el country puede rastrearse desde sus inicios hasta 1920, aunque se prefiere emitir su acta de nacimiento en Estados Unidos de los años 50 y hoy día construye imperios que mueven cantidades de dinero que se expresan con cifras de más de seis dígitos.

Su legado económico enriquece culturas y empresas. Los músicos de las nuevas generaciones saben que, bien administrado y con una estrategia de marketing en manos profesionales, dedicarse al rock no sólo puede decir algo relevante a las sociedades, también puede ser un gran negocio. El rock es una industria. En México y el mundo, se monetiza a través de espacios físicos, merchandising y turismo, conectando nostalgia y música con innovación empresarial.

Mire usted, aquí algunos datos: según una proyección de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, por sus siglas en inglés), tan sólo en 2025 la industria del rock va a generar 12 mil millones de dólares. El famoso Rock and Roll Hall of Fame (en Cleveland, Ohio) atrae más de 500 mil visitantes al año (en 2024 generaron poco más de 40 millones de dólares). El Hard Rock Café tiene más de 250 establecimientos en todo el mundo (que incluyen una combinación de

181 cafés, 25 hoteles y 11 casinos), su presencia abarca 75 países y factura más de 1,500 MDD anuales gracias a su estrategia basada en memorabilia roquera. En Liverpool y desde hace 26 años el museo The Beatles Story recibe unos 250 mil visitantes anuales que felices pagan 18 euros por su entrada, para que haga cuentas. La plataforma global de datos Statista afirma que el merchandising roquero (desde playeras de Pink Floyd hasta gorras de The Rolling Stones) mueve aproximadamente unos 3 mil millones de dólares al año. Ediciones limitadas de estos productos, como la de 50 años de Dark Side of the Moon, se venden por 200 dólares cada una. Hay fanáticos con dinero para todo.

Si nos pasamos del lado mexicano, la organización Avance y Desarrollo por la Igualdad, A.C. publicó en su portal que Caifanes, agrupación representada por Seattle Entertainment Group, cobró entre 100 mil y 145 mil dólares por un solo concierto. Y según datos de la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT), en 2024 el Instituto Sudcaliforniano de Cultura le pagó a la banda 3 millones 492 mil 502 pesos para su presentación en el Choyero Fest 2024 en La Paz.

En el rubro digital, Spotify, Apple Music y YouTube han convertido la música en un ecosistema donde cada reproducción cuenta. En 2025, el mercado global de streaming facturará algo así como 38.58 mil millones de dólares (según la IFPI), lo que es un verdadero filón de oro para músicos, representantes, casas editoras y emprendedores, un 70 % del total musical, moldeando identidades culturales a través de algoritmos y playlists. Aun así, el número de artistas disconformes por las condiciones de trabajo con estas plataformas crece cada vez más, pues consideran que pagan muy poco por cada reproducción de sus temas. No todo es miel sobre hojuelas… en los años 90 un CD de Café Tacvba costaba un promedio de 150 pesos y el grupo pudo llegar a 1 millón de copias vendidas (Re, 1994). Su canción "La Ingrata" acumula 200 millones de streams en Spotify, y genera aproximadamente 1 millón de dólares en regalías. El principal problema de la música en estos sitios es que los hits virales pueden aparecer de la nada y afectar las reproducciones habituales de los artistas consolidados.

¿Conviene entonces apostar por el rock como alternativa de negocio? Muchos expertos afirman que sí, pero siempre y cuando se proyecte con inteligencia, pasión y sobre todo cabeza fría, pues el rock es cultura, es vida, pero también es un buen negocio.